Los pedazos que perdimos esperándonos


Vives con miedo a que aquello que deseas que ocurra nunca suceda, a que sea demasiado tarde para que “un quizá” se convierta en un “no” definitivo, a que vengan otros por detrás que te pasen por encima. Respiras aferrado a esa duda con nombre y apellidos, con rostro, con voz, una historia aún no contada, no escrita. Pendes de una de las agujas del tiempo, atrapado como una cometa entre las ramas de un árbol, con el cuerpo desgarrado, abierto por las cuchillas del pasado.

Sientes el dolor clavarse en tu piel, centímetro a centímetro, poro a poro,  y no puedes evitar sentirte perdido sin saber qué camino es el correcto. Sin saber si guiarse por la razón sería la mejor opción, o  por el contrario, hacerle caso a tu corazón  y dejarte llevar por lo que sientes. Aunque a veces eso sea peligroso, porque del amor nadie está a salvo. Nadie está a salvo de la fuerza que te atrae hacia él, de la misma que te aprieta y que se clava retorciéndose hasta deshacerte.

pantalla-rotaQuieres no darle importancia pero no sabes bien cómo hacerlo, porque mientras tú estás ahí parado, ahogándote en un mar de preguntas que buscan respuestas, el mundo se mueve a tu alrededor. Tan sólo eres un destello de luz en mitad del universo, bloqueado en una autopista de asteroides, sin saber a qué lugar perteneces realmente.

Y así pasan los días rodeado de indecisiones, con suspiros entrecortados que buscan un oasis de calma. Palabras que retumban en tu cabeza, que te preguntan una y otra vez si lo que estás haciendo hoy, te llevará al lugar donde quieres estar mañana. Si todo este sufrimiento merecerá la pena. Si al final le ganarás la batalla a las dudas.

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Estás cansado, cansado de esperar, cansado de ver como las oportunidades que un día apilaste para construir una fortaleza, ahora se deshacen con el mínimo tacto del oleaje, como un castillo de naipes. Y no estás seguro de por qué pero te sientes culpable, porque crees que no hiciste todo cuanto podías haber hecho, o, quizá, porque crees que hiciste demasiado hasta quedarte sin aliento. No sabes si la solución se encuentra en arrancarte el corazón y coserte el pecho, esperando a que éste deje de latir en las esquinas de algún cuarto de baño, o tal vez ésta se encuentre en mirar dentro de uno mismo y reflexionar si verdaderamente merece la pena esperar por ese alguien que tienes en mente.

Aunque a  pesar de todo, siempre fuimos conscientes de que amar implica riesgos. Que el éxito no se adquiere sin pelea previa. Que aunque a veces no recibamos nada a cambio, lo que realmente nos debe importar es que hayamos dado todo de nosotros. Solo así, gozaremos de la paz que nos da la tranquilidad de haber hecho las cosas bien.

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Tal vez sólo podamos hacer este viaje de la menor manera posible, dejando ir los pedazos que un día se quedaron con otras personas.

@Jota_PrietoAbia

 En colaboración con Serendipia

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